EL TERREMOTO DE HAITÍ ES APROVECHADO POR EL IMPERIALISMO PARA DIRIMIR SUS INTERESES GEOPOLÍTICOS

Martes 26 de Enero de 2010

DECLARACIÓN DEL COMITÉ EJECUTIVO DEL PCPE

El terremoto del pasado día 12 de enero en Haití ha puesto de manifiesto -una vez más -, que en cualquier catástrofe natural los daños para la población son directamente proporcionales al grado de expolio sufrido por el país afectado. Han sido las condiciones precarias en que vive Haití las que han ocasionado un tan alto número de víctimas mortales y una tan alta destrucción de todo tipo de edificaciones. Por ello hay que denunciar a quienes tienen la responsabilidad directa de ese terrible panorama de muerte y sufrimiento: el colonialismo, el neocolonialismo y el imperialismo.

Resulta un ejercicio cínico indignante las declaraciones de la representación de la monarquía española expresando “su pesar por las víctimas de Haití”, cuando el primer gran terremoto que sufrió ese pueblo fue la llegada del colonialismo español en 1492, origen primero de toda la destrucción que hoy vemos.

Posteriormente fueron Francia y EE. UU. quienes invadieron, esclavizaron, saquearon y realizaron todo tipo de crímenes contra el pueblo de Haití y contra sus ricos recursos naturales. Golpes de estado, dictaduras y los crímenes más terribles fueron responsabilidad directa de ambas potencias colonizadoras.

Ahora, en esta tragedia -frente a la actitud admirable de la revolución cubana y otros pueblos solidarios-, vemos a las hienas disputarse la ocasión para abalanzarse de nuevo sobre la presa que nunca soltaron.

Ni EE. UU. ni la UE realizan acción humanitaria en Haití, lo que hacen es simplemente geopolítica. Es decir, aprovechan esta nueva desgracia que sufre el pueblo haitiano para mejorar el posicionamiento para la defensa de sus intereses en la zona. Así se explican las desavenencias entre Francia y EE. UU., al tiempo que el lacayo Rodríguez Zapatero aplaude la invasión militar yanki y envía su propio contingente militar a la zona. Este es el mismo Presidente del gobierno español que apoyó el golpe de estado de 2004, sumando apoyo militar de nuestro país para colaborar con la asonada organizada por el imperialismo yanki.

Desde hace algunos años, desde centros de propaganda del imperialismo, se ha elaborado la idea perversa de los llamados “estados fallidos”. Esta formulación tiene como finalidad última legitimar la ocupación imperialista de esos países “ante su inviabilidad”, y el caso de Haití es un ejemplo paradigmático de lo que el imperialismo nos depara para el futuro. En su fracaso histórico el imperialismo tiene que recurrir a la liquidación de todo derecho y/o libertad para tratar de sobrevivir. Por eso no hay piedad, y se aprovecha cualquier ocasión para hacer avanzar las políticas necesarias al capitalismo senil.

La nación que protagonizó la primera revolución libertadora de América Latina, con el levantamiento de la esclavitud negra, tendrá que organizar de nuevo la lucha popular por la expulsión de los invasores y la recuperación de su propio destino. En ese antecedente histórico están las grandes enseñanzas para las luchas necesarias en el presente.

El CE del PCPE -en base a todo lo expuesto- exige la inmediata salida de las fuerzas militares ocupantes y la entrega de toda la ayuda humanitaria necesaria sin condicionamientos políticos de ningún tipo, priorizando las necesidades de la población.

El PCPE estará siempre del lado del pueblo haitiano en su justa aspiración a construir un país soberano, dueño de sus recursos, en el que las fuerzas del progreso social levanten un proyecto de emancipación y justicia social. Ese es el camino necesario para que las catástrofes naturales no se conviertan en causa de tanto dolor y sufrimiento para ese pueblo tan heroico.

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!
¡FUERA TROPAS IMPERIALISTAS INVASORAS!

LOS CJC: 25 AÑOS ORGANIZANDO A LA JUVENTUD COMUNISTA

Miércoles 13 de Enero de 2010

Los CJC: 25 organizando a la juventud comunista

El 13 de enero de 1985, el Partido Comunista de los Pueblos de España creó la Comisión Estatal de los CJC, primera dirección provisional de los Colectivos de Jóvenes Comunistas. Se cumplía un año de la fundación del entonces Partido Comunista y el refundado proyecto marxista-leninista para el Estado Español reconocía la necesidad de una organización de lucha para la juventud comunista.

El primer Congreso de nuestra organización reunió a más de 400 delegados y delegadas en Madrid, con los retos de una ofensiva de lucha juvenil en el movimiento estudiantil, en el trabajo sindical -especialmente, tras la Huelga General del 20 de Junio de 1985-, la lucha por la paz y contra la OTAN y el trabajo de solidaridad internacionalista.

25 años después de nuestra fundación, los CJC creemos que hoy sigue siendo necesaria una organización juvenil para el proyecto comunista. Nuestro VII Congreso, celebrado entre el 5 y el 7 de diciembre del año pasado, hizo una lectura autocrítica de nuestro trabajo, señalando nuestros aciertos y errores y planteando los retos de esta nueva etapa en el contexto de la crisis estructural del capitalismo.

La historia de los CJC no se puede entender al margen de la historia del movimiento comunista en el Estado Español. Nuestra fundación trató de ser un punto de inflexión que marcase el inicio de la recuperación del leninismo y del abandono del eurocomunismo, proyecto caracterizado por las renuncias ideológicas, paralelas a la conciliación de clases, la lucha electoral y las batallas internas. Los CJC siempre hemos creído en una organización presente en las luchas de la calle, ofreciendo organización y lucha ante los problemas concretos y reales de la juventud, con una estructura cohesionada y dinámica basada en el centralismo democrático y alejada de todo burocratismo. Sin embargo, nuestros deseos no se transforman de forma automática en realidad y es obvio que este objetivo sólo se ha ido consiguiendo progresivamente.

En nuestra historia encontramos grandes batallas, como las luchas estudiantiles o contra la OTAN de los años 80, pero también existen puntos negros que hemos asumido de forma crítica: la dependencia económica y política hacia los aparatos internacionales de determinados partidos comunistas de Europa del Este, una estructura de liberados y la práctica desaparición de los CJC en los años 90, tras dos procesos escisionistas que pretendían liquidar el proyecto marxista-leninista del PCPE.

El Cuarto y el Quinto Congreso, en 1997 y 2001 respectivamente, supusieron la recuperación de los CJC como organización de ámbito estatal de la juventud. Pero es a partir del VI Congreso, en julio de 2005, cuando los CJC comenzamos un importante proceso de crecimiento, que extiende nuestra organización a casi todos los territorios del Estado y cuadriplica la militancia.

El reciente VII Congreso culmina este periodo de crecimiento y da paso a una dirección renovada, que se ha marcado el objetivo de construir unos CJC más vinculados a las luchas. Caracterizamos nuestros Congreso como un éxito, por la alta participación de militantes -incluyendo también a 24 delegados y delegadas internacionales-, por la calidad de los debates y por una creciente conciencia entre nuestros y nuestras militantes de que a través del trabajo constante, la juventud del Estado Español puede avanzar y plantearse retos cada vez más ambiciosos.

Sin embargo, el éxito de nuestro Congreso no debe suponer -en ningún caso- caer en la autocomplacencia. Los éxitos generan expectativas y nosotros y nosotras estamos dispuestas a estar a la altura, a través de nuestro trabajo y nuestro compromiso.

Afrontamos este reto con la humildad de saber que, 25 años después, no existe aún la organización juvenil de la Revolución. Esa juventud no son todavía los CJC ni ningún otro de los destacamentos comunistas existentes hasta el momento. Esa juventud está aún por construir. Nosotros y nosotras somos un núcleo germinal que contribuirá a edificarla y nuestro aporte será mayor en la medida en que, con nuestro trabajo diario, consigamos anticipar los rasgos de una juventud capaz de hacer la Revolución Socialista en el Estado Español. Pero para ello, habrá que contar con muchos y muchas jóvenes comunistas que hoy no militan en nuestra organización. La unidad de los y las comunistas, como señala nuestro programa, es un objetivo pendiente, así como la construcción de un frente juvenil de izquierdas.

En cualquier caso, en el marco actual de crisis profunda del capitalismo y habiendo superado muchas de las dificultades que históricamente hemos sufrido como organización, los CJC podemos alegrarnos de ser un puesto útil para la lucha de la juventud del Estado Español.

Hoy, como hace 25 años, los CJC estamos a la ofensiva para unir a la juventud en la lucha por una República con carácter Confederal y Socialista, como único instrumento útil para que la clase obrera se erija como clase en el poder y para el libre ejercicio de la autodeterminación de los pueblos.

¡LA JUVENTUD A LA OFENSIVA!

¡CONSTRUYENDO REVOLUCIÓN!

Feliz Año / Buena Añada / Feliç Any 2010

Miércoles 30 de Diciembre de 2009

ANTE LOS NUEVOS EPISODIOS EN LA CAMPAÑA ANTICOMUNISTA EN ESPAÑA Y EUROPA

Miércoles 23 de Diciembre de 2009

El Comité Ejecutivo del Partido Comunista de los Pueblos de España, dadas las últimas noticias relativas a la voluntad de la Real Academia Española (RAE) de incluir el término totalitarismo en la definición del comunismo y los intentos de ilegalizar al Partido Comunista de Bohemia y Moravia, así como otras propuestas similares llevadas a cabo en Rumanía, Polonia y otros antiguos países socialistas, DECLARA lo siguiente:

La propuesta de algunos miembros de la RAE, responsable de la elaboración del diccionario de la lengua española, de incluir en la definición del término “comunismo” una referencia a su carácter “totalitario” se enmarca sin duda alguna en la furibunda campaña anticomunista desatada por los centros ideológicos y políticos de la burguesía, principalmente en Europa, tendente a criminalizar las ideas comunistas y a equipararlas con el fascismo y el nazismo.

Rechazamos firmemente cualquier intento de vincular o asimilar comunismo y nazifascismo, denunciamos el carácter clasista, reaccionario y enemigo de la clase obrera de todos aquellos miembros de la Real Academia Española que promuevan, apoyen o, simplemente, callen ante esta nueva maniobra tendente a tergiversar la historia, a difamar la construcción socialista en el siglo XX y a profundizar en la campaña de acoso ideológico contra el principal enemigo del capitalismo: el comunismo.

En un momento en el que la crisis del capitalismo está demostrando los límites históricos de este sistema caduco y explotador, se hace más violenta la campaña contra las ideas comunistas que sustentaron el proceso de construcción socialista llevado a cabo en muchos países de Europa y el mundo durante el siglo XX, y cuyos logros y conquistas sociales demostraron la superioridad de un modelo que no se basaba en la explotación del hombre por el hombre. Después de que se haya comprobado que el capitalismo no resuelve los problemas de la inmensa mayoría de la población, la burguesía no quiere permitir que las ideas comunistas vuelvan a prender la conciencia de la clase obrera, y por ello desata una salvaje campaña en los campos ideológico y jurídico tendente a la criminalización del comunismo.

Reivindicamos la plena validez de las ideas comunistas, los procesos de construcción socialista en el siglo XX, la plena vigencia de los criterios leninistas en lo organizativo, en lo ideológico, el papel de la clase obrera como sujeto revolucionario y el propio carácter revolucionario del proceso de liquidación del capitalismo y el establecimiento del socialismo y el comunismo.

Las tentativas que en España se están produciendo, ahora en el campo ideológico, mañana en el campo político si no respondemos con la contundencia necesaria, máxime cuando ya tenemos el despreciable precedente de las ilegalizaciones de organizaciones populares vascas, han sido ensayadas previamente por los gobiernos burgueses de muchos de los antiguos países socialistas europeos. El caso más reciente es el de la República Checa, donde varios senadores, sin respetar el quorum necesario ni atender siquiera a la propia legislación burguesa, han solicitado al gobierno que inicie el proceso para ilegalizar al Partido Comunista de Bohemia y Moravia, tercera fuerza política del país, imitando el proceso que se siguió hace pocos años contra la Unión de la Juventud Comunista Checa (KSM).

El ataque contra el PCBM se basa exclusivamente en la valoración subjetiva sobre su posición marxista, y para nosotros supone un ataque a todos los comunistas, a todos los obreros, a todos los antifascistas que lucharon en ese país, en el nuestro y en toda Europa, contra el fascismo y el nazismo.

Igualmente, en otros países ya se han ilegalizado los símbolos comunistas (Polonia, Rumanía), se han creado leyes expresamente dirigidas a dificultar o criminalizar la actividad de organizaciones comunistas, y todo ello con el apoyo de las organizaciones que sirven al capital monopolista europeo, tales como la UE, la OSCE y el Consejo de Europa, que dan cobertura ideológica a estos atropellos.

Ante esta situación, el Comité Ejecutivo del PCPE hace los siguientes llamamientos:

-A iniciar todas las acciones posibles de protesta y movilización frente al intento de la RAE de tergiversar la historia y equiparar comunismo con fascismo y nazismo.

-A llevar a cabo acciones de solidaridad con los comunistas checos, ante las embajadas y consulados de la República Checa en España.

-A redoblar la batalla ideológica en todos los frentes con el fin de dejar sin efecto estos nuevos episodios del más burdo anticomunismo, combatiendo las posiciones derrotistas, reformistas y oportunistas en el seno de las organizaciones de izquierda, así como las manipulaciones y ataques procedentes del izquierdismo y otros elementos que, con retórica supuestamente “socialista”, pretenden extender las posiciones ideológicas burguesas.

Comité Ejecutivo
Partido Comunista de los Pueblos de España
Madrid, 22 de diciembre de 2009.

RESOLUCIÓN CE PCPE Y CJC Sobre la cumbre de Copenhague

Sábado 19 de Diciembre de 2009

Entre los días 7 y 18 de diciembre, más de 40 líderes políticos del mundo capitalista se reunirán en Copenhague (Dinamarca), para hablar del cambio climático. La cumbre de Copenhague pretende retomar los Acuerdos de Kyoto, pero con objetivos menos ambiciosos.

Nuevamente, escucharemos hablar de reducción de gases de efecto invernadero y energías verdes pero, probablemente, sin ningún acuerdo vinculante. En cualquier caso -exista acuerdo o no- no deja de resultar paradójico que el mismo sistema que destruye el medio ambiente, quiera proyectarse como su salvador.

La realidad es que no hay país del mundo capitalista donde se proteja el medio ambiente. La lógica dominante bajo este sistema es la del máximo beneficio económico. El auténtico problema con el medio ambiente no es una cuestión principalmente de ética, sino fundamentalmente de intereses económicos. Por eso, los comunistas no creemos que las soluciones estén únicamente en generalizar una conciencia ecologista, sino en un cambio completo de modelo económico, enfrentado al capitalismo.

Esto, que para los revolucionarios es una obviedad, no es algo sencillo de entender para todo el mundo, incluyendo a determinadas sensibilidades ecologistas. Efectivamente, el capitalismo ha desarrollado toda una campaña propagandística centrada en la energía verde. ¿Puede ser el capitalismo “verde”? De ninguna manera.

La diferenciación entre “energía limpia” y “energía sucia” abre la posibilidad a muchas empresas de invertir en un mercado virgen. La “energía verde” en realidad esconde el negocio de multiplicar las capacidades productivas instaladas -de forma innecesaria-, no en función de las necesidades reales de consumo energético, sino en función de cómo se produce esa electricidad: si de forma “verde” o no.

En realidad, toda producción de energía tiene un impacto medioambiental, incluyendo la eólica (sobre la migración de las aves, sobre el paisaje), la solar (sobre todo, cuando se transforman terrenos de cultivo en grandes parques solares, con cables de alta tensión y transformadores) o la hidraúlica (construcción de grandes presas). La clave no está únicamente en encontrar formas más limpias de producir, sino en reducir el consumo y romper el mito de que el ser humano tiene necesidades crecientes de energía y bienes de consumo. Esta necesidad no es del ser humano, sino del capitalismo depredador, que necesita mercantilizar todo y que sale ganando cuando el consumo es más elevado.

En el Estado Español, tras la construcción, la energía es la próxima burbuja especulativa, muy ligada a la construcción de infraestructuras, como el Tren de Alta Velocidad. De hecho, en los últimos 8 años, la producción de la industria pesada apenas han crecido un 2’4%, los bienes de consumo un 0’9%, pero la energía ha crecido en un espectacular 18’4%. Esto es una consecuencia de la liberalización de la energía y da una idea del carácter de la economía capitalista española: un modelo parasitario y dependiente de los grandes chollos.

Sin embargo, la liberalización del sector eléctrico no se dio a nivel estatal, sino europeo. Es parte de la política monopolística de la Unión Europea, una alianza supraestatal del capital y para el capital.

Los comunistas de CJC y PCPE, ante la cumbre de Copenhague, decimos:

1)Que ninguna reunión de líderes del capitalismo podrá poner fin a la destrucción masiva del medio ambiente.

2)Que la destrucción del medio ambiente no es una consecuencia necesaria de la economía moderna, sino únicamente del modelo capitalista. Es posible otro modo de sociedad, que combine desarrollo económico y medio ambiente.

3)Que para combinarlo, es necesario atacar el origen de la actual destrucción del medio ambiente, que no es otro que los intereses económicos dominantes de esta sociedad. Para ello, es imprescindible cuestionar la base de esos intereses económicos: la propiedad privada de los medios de producción.

4)No puede haber un verdadero ecologismo, si no se cuestiona la base económica del capitalismo. No puede haber socialismo, sin un cambio radical en relación al medio ambiente. Lo que está en juego, como dijo Fidel Castro cuando reflexionaba sobre un desarrollo que respete el medio ambiente, es la supervivencia del ser humano.

Partido Comunista de los Pueblos de España – PCPE

Colectivos de Jóvenes Comunistas – CJC