Archivo de enero, 2010

EL TERREMOTO DE HAITÍ ES APROVECHADO POR EL IMPERIALISMO PARA DIRIMIR SUS INTERESES GEOPOLÍTICOS

DECLARACIÓN DEL COMITÉ EJECUTIVO DEL PCPE

El terremoto del pasado día 12 de enero en Haití ha puesto de manifiesto -una vez más -, que en cualquier catástrofe natural los daños para la población son directamente proporcionales al grado de expolio sufrido por el país afectado. Han sido las condiciones precarias en que vive Haití las que han ocasionado un tan alto número de víctimas mortales y una tan alta destrucción de todo tipo de edificaciones. Por ello hay que denunciar a quienes tienen la responsabilidad directa de ese terrible panorama de muerte y sufrimiento: el colonialismo, el neocolonialismo y el imperialismo.

Resulta un ejercicio cínico indignante las declaraciones de la representación de la monarquía española expresando “su pesar por las víctimas de Haití”, cuando el primer gran terremoto que sufrió ese pueblo fue la llegada del colonialismo español en 1492, origen primero de toda la destrucción que hoy vemos.

Posteriormente fueron Francia y EE. UU. quienes invadieron, esclavizaron, saquearon y realizaron todo tipo de crímenes contra el pueblo de Haití y contra sus ricos recursos naturales. Golpes de estado, dictaduras y los crímenes más terribles fueron responsabilidad directa de ambas potencias colonizadoras.

Ahora, en esta tragedia -frente a la actitud admirable de la revolución cubana y otros pueblos solidarios-, vemos a las hienas disputarse la ocasión para abalanzarse de nuevo sobre la presa que nunca soltaron.

Ni EE. UU. ni la UE realizan acción humanitaria en Haití, lo que hacen es simplemente geopolítica. Es decir, aprovechan esta nueva desgracia que sufre el pueblo haitiano para mejorar el posicionamiento para la defensa de sus intereses en la zona. Así se explican las desavenencias entre Francia y EE. UU., al tiempo que el lacayo Rodríguez Zapatero aplaude la invasión militar yanki y envía su propio contingente militar a la zona. Este es el mismo Presidente del gobierno español que apoyó el golpe de estado de 2004, sumando apoyo militar de nuestro país para colaborar con la asonada organizada por el imperialismo yanki.

Desde hace algunos años, desde centros de propaganda del imperialismo, se ha elaborado la idea perversa de los llamados “estados fallidos”. Esta formulación tiene como finalidad última legitimar la ocupación imperialista de esos países “ante su inviabilidad”, y el caso de Haití es un ejemplo paradigmático de lo que el imperialismo nos depara para el futuro. En su fracaso histórico el imperialismo tiene que recurrir a la liquidación de todo derecho y/o libertad para tratar de sobrevivir. Por eso no hay piedad, y se aprovecha cualquier ocasión para hacer avanzar las políticas necesarias al capitalismo senil.

La nación que protagonizó la primera revolución libertadora de América Latina, con el levantamiento de la esclavitud negra, tendrá que organizar de nuevo la lucha popular por la expulsión de los invasores y la recuperación de su propio destino. En ese antecedente histórico están las grandes enseñanzas para las luchas necesarias en el presente.

El CE del PCPE -en base a todo lo expuesto- exige la inmediata salida de las fuerzas militares ocupantes y la entrega de toda la ayuda humanitaria necesaria sin condicionamientos políticos de ningún tipo, priorizando las necesidades de la población.

El PCPE estará siempre del lado del pueblo haitiano en su justa aspiración a construir un país soberano, dueño de sus recursos, en el que las fuerzas del progreso social levanten un proyecto de emancipación y justicia social. Ese es el camino necesario para que las catástrofes naturales no se conviertan en causa de tanto dolor y sufrimiento para ese pueblo tan heroico.

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!
¡FUERA TROPAS IMPERIALISTAS INVASORAS!

LOS CJC: 25 AÑOS ORGANIZANDO A LA JUVENTUD COMUNISTA

Los CJC: 25 organizando a la juventud comunista

El 13 de enero de 1985, el Partido Comunista de los Pueblos de España creó la Comisión Estatal de los CJC, primera dirección provisional de los Colectivos de Jóvenes Comunistas. Se cumplía un año de la fundación del entonces Partido Comunista y el refundado proyecto marxista-leninista para el Estado Español reconocía la necesidad de una organización de lucha para la juventud comunista.

El primer Congreso de nuestra organización reunió a más de 400 delegados y delegadas en Madrid, con los retos de una ofensiva de lucha juvenil en el movimiento estudiantil, en el trabajo sindical -especialmente, tras la Huelga General del 20 de Junio de 1985-, la lucha por la paz y contra la OTAN y el trabajo de solidaridad internacionalista.

25 años después de nuestra fundación, los CJC creemos que hoy sigue siendo necesaria una organización juvenil para el proyecto comunista. Nuestro VII Congreso, celebrado entre el 5 y el 7 de diciembre del año pasado, hizo una lectura autocrítica de nuestro trabajo, señalando nuestros aciertos y errores y planteando los retos de esta nueva etapa en el contexto de la crisis estructural del capitalismo.

La historia de los CJC no se puede entender al margen de la historia del movimiento comunista en el Estado Español. Nuestra fundación trató de ser un punto de inflexión que marcase el inicio de la recuperación del leninismo y del abandono del eurocomunismo, proyecto caracterizado por las renuncias ideológicas, paralelas a la conciliación de clases, la lucha electoral y las batallas internas. Los CJC siempre hemos creído en una organización presente en las luchas de la calle, ofreciendo organización y lucha ante los problemas concretos y reales de la juventud, con una estructura cohesionada y dinámica basada en el centralismo democrático y alejada de todo burocratismo. Sin embargo, nuestros deseos no se transforman de forma automática en realidad y es obvio que este objetivo sólo se ha ido consiguiendo progresivamente.

En nuestra historia encontramos grandes batallas, como las luchas estudiantiles o contra la OTAN de los años 80, pero también existen puntos negros que hemos asumido de forma crítica: la dependencia económica y política hacia los aparatos internacionales de determinados partidos comunistas de Europa del Este, una estructura de liberados y la práctica desaparición de los CJC en los años 90, tras dos procesos escisionistas que pretendían liquidar el proyecto marxista-leninista del PCPE.

El Cuarto y el Quinto Congreso, en 1997 y 2001 respectivamente, supusieron la recuperación de los CJC como organización de ámbito estatal de la juventud. Pero es a partir del VI Congreso, en julio de 2005, cuando los CJC comenzamos un importante proceso de crecimiento, que extiende nuestra organización a casi todos los territorios del Estado y cuadriplica la militancia.

El reciente VII Congreso culmina este periodo de crecimiento y da paso a una dirección renovada, que se ha marcado el objetivo de construir unos CJC más vinculados a las luchas. Caracterizamos nuestros Congreso como un éxito, por la alta participación de militantes -incluyendo también a 24 delegados y delegadas internacionales-, por la calidad de los debates y por una creciente conciencia entre nuestros y nuestras militantes de que a través del trabajo constante, la juventud del Estado Español puede avanzar y plantearse retos cada vez más ambiciosos.

Sin embargo, el éxito de nuestro Congreso no debe suponer -en ningún caso- caer en la autocomplacencia. Los éxitos generan expectativas y nosotros y nosotras estamos dispuestas a estar a la altura, a través de nuestro trabajo y nuestro compromiso.

Afrontamos este reto con la humildad de saber que, 25 años después, no existe aún la organización juvenil de la Revolución. Esa juventud no son todavía los CJC ni ningún otro de los destacamentos comunistas existentes hasta el momento. Esa juventud está aún por construir. Nosotros y nosotras somos un núcleo germinal que contribuirá a edificarla y nuestro aporte será mayor en la medida en que, con nuestro trabajo diario, consigamos anticipar los rasgos de una juventud capaz de hacer la Revolución Socialista en el Estado Español. Pero para ello, habrá que contar con muchos y muchas jóvenes comunistas que hoy no militan en nuestra organización. La unidad de los y las comunistas, como señala nuestro programa, es un objetivo pendiente, así como la construcción de un frente juvenil de izquierdas.

En cualquier caso, en el marco actual de crisis profunda del capitalismo y habiendo superado muchas de las dificultades que históricamente hemos sufrido como organización, los CJC podemos alegrarnos de ser un puesto útil para la lucha de la juventud del Estado Español.

Hoy, como hace 25 años, los CJC estamos a la ofensiva para unir a la juventud en la lucha por una República con carácter Confederal y Socialista, como único instrumento útil para que la clase obrera se erija como clase en el poder y para el libre ejercicio de la autodeterminación de los pueblos.

¡LA JUVENTUD A LA OFENSIVA!

¡CONSTRUYENDO REVOLUCIÓN!